Derecho de todo niño a tener una familia

Muchas veces recomendamos ” la Adopción” como una opción sencilla y rápida para resolver un problema de infertilidad, minimizando el dolor que causa el querer y no poder tener hijos, pensamos que niños hay en todas partes. Sin embargo, ignoramos que adoptar un niño puede llevar años, no tenemos conocimiento de lo que se requiere, que los trámites legales que se deben seguir son muchos, que pueden llevar años y a veces, son costosos y burocráticos, y mucho menos tenemos idea de que NO HAY casi niños que pueden ser dados en adopción.

Pero esta última parte es muy difícil de entender, es ridículo siquiera pensarlo cuando vemos y oímos en las noticias de tantos niños abandonados, niños que viven en Instituciones, en las calles o en extrema pobreza.

En México existen miles y miles de niños que viven en instituciones, que se encontraban en abandono, con maltrato físico, psicológico, y que sufrían de violencia intrafamiliar.

De todos estos niños, un porcentaje muy pequeño podrán ser dados en adopción. Y esto se debe a que, para que una Institución pueda dar en adopción a un menor, primero debe llevar un juicio para adquirir la patria potestad del mismo, lo cual, en la mayoría de los casos no es sencillo y lleva muchos años. Un niño puede ser institucionalizado por diferentes circunstancias, y en todos los casos se trata de situaciones legales muy distintas, con diferentes trámites, procesos jurídicos y tiempos, siendo unas más complicadas que otras.

El niño que es remitido a una institución, generalmente viene de una situación de violencia, maltrato o abandono. Un niño institucionalizado esta muy asustado y triste detrás de lo que pudiera aparentar. Su destino depende de jueces, trabajadores sociales, agentes del ministerio público, cuidadores, padres biológicos, psicólogos y abogados. Se preguntan ¿en donde vivirán, quien los cuidara? Su futuro es muy incierto.

El trabajo en la Institución debería de ser de carácter temporal. Tiene la responsabilidad y el compromiso de asumir su función de estabilizadora emocional de los niños, mientras su situación se resuelve, ya sea para reincorporarlos a su hogar o para darlos en adopción. Pero en la vida real, una vez que el niño es Institucionalizado, su situación es complicada y entre más tiempo permanezca así, peores rezagos tendrá en su desarrollo.

Uno de los grandes problemas es que no existe una cultura de adopción, las madres biológicas generalmente se encuentran en una situación económica difícil, solas o con una pareja desobligada. No quieren criar al hijo que viene porque no fue deseado. La presión familiar en ocasiones es muy fuerte, dar a un niño en adopción es mal visto por la sociedad, aún cuando sea de forma legal, desconocen los procesos para ello.

Una mujer menor de 18 años puede abortar, pero no puede dar un bebe en adopción, no tiene derecho, la Ley marca que debe de ser mayor de edad, solamente sus tutores pueden hacerlo por ellas.

La cultura es lo que transforma la historia de las personas a través de conocimientos que se van adquiriendo para darle sentido a dicha transformación, de esta manera podremos romper creencias que no nos permiten crear conciencia y responsabilidad social para qué sea una prioridad agilizar las leyes garantizando que se cumpla el derecho a tener una familia.

No debemos de olvidar que la adopción gira en entorno a los derechos del niño, y se deben de respetar esto por encima de los derechos de los demás, lo que nos importa es tener niños felices viviendo con SU FAMILIA, sin importar quienes sean los miembros que la integran, o que preferencias tengas sexuales o religiosas, pudiendo ser esta o no la biológica, pero si aquella en donde se crean LAZOS FUERTES DE AMOR.  Hagamos lo que nos toca a nosotros como adultos para que esto sea posible.

Marisol Arbós